Porque nosotros sabemos
El Disco de Troya
El Disco de Troya
Thalassa: Un plan lector a la altura de los héroes es el que tengo el gusto de poner en sus manos a través de este catálogo que reúne mis libros publicados en diversas editoriales de Hispanoamérica. La palabra Thalassa significa mar en griego y evoca el océano que puede ser la literatura, su inagotabilidad y sus olas siempre renovadas.
Desde 2004 que di inicio a mi camino de escritora de literatura infantil y juvenil, estos títulos han tenido una gran aceptación entre los jóvenes de México, Argentina, Colombia, Cuba, Chile, Perú, Ecuador, Costa Rica y España.
A través de la lectura de estas obras, los jóvenes adquieren el entusiasmo y el gusto por visitar de propio impulso las grandes obras clásicas que fundaron la literatura occidental –La Ilíada, la Odisea, la Eneida-, de investigar periodos fascinantes de la historia de Egipto y de Mesoamérica. Asimismo, se interesan por emprender investigaciones en torno a los momentos más altos de la cultura occidental para extraer de ellas elementos importantes para construir su propia visión del mundo y enfrentar con una actitud crítica y propositiva el complejo panorama de nuestra civilización contemporánea.
Les invito a sumergirse en estos libros, a convertirse en compañeros y amigos de Alejandro Magno y Julio César, de Cleopatra y Octavio Augusto, de Moctezuma y Eneas, de la niña azteca Copo de Algodón y de la apasionada reina Dido de Cartago. De ver nacer el Partenón desde los ojos de Pericles, dibujarse los misterios de la Capilla Sixtina por las manos de Miguel Ángel, de cabalgar a lomos de la sabia tortuga de Charles Darwin y de excavar la sospecha de Troya al lado de Heinrich Schliemann.
Es momento de volver a escuchar las voces de la Historia y la Poesía, de envolverse en la fascinación de la Leyenda y de vibrar con las emociones de la Épica. Es momento, hoy y desde el mismo salón de clases, de estar todos a la altura de los héroes.
Reciban un afectuoso abrazo de su amiga
María García Esperón
La infancia literaria: espirales en torno a Roma, Egipto y la civilización azteca, ensayo del investigador y poeta colombiano Wilson Pérez Uribe en torno a mis novelas Querida Alejandría y Copo de Algodón, fue realizado en el marco del curso de Infancias, Adolescencias y Culturas Juveniles, de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia, y ha sido recientemente publicada en la revista EN CLAVE SOCIAL.
La infancia literaria
La Infancia Literaria en el Congreso Internacional de Educación de Medellín
Posted by María García Esperón| Wilson Pérez Uribe |
El texto La Infancia Literaria: espirales en torno a Egipto, Roma y la civilización azteca, realizado por Wilson Pérez Uribe en torno a las novelas Copo de Algodón (Ediciones El Naranjo, México 2010) y Querida Alejandría (Norma, Colombia 2007) será presentado por su autor en el Congreso Internacional de Educación: Tendencias en investigación y formación de maestros, que tendrá lugar el 8 de octubre,
Querida Alejandría en La infancia literaria, de Wilson Pérez Uribe en la revista Manilka
Posted by María García Esperón Etiquetas: PrensaDesde Mérida, Yucatán, un grupo de entusiastas editores nos entregan el número 9 de Manilka, que se define como Revista de letras para niños y padres. La directora general es Ileana Garma-Estrella, el editor es Ivi May Dzib, el diseño corre a cargo de Cristina González Villeda y las ilustraciones son de Atizma Gabriela Rabbit, Di.abla y la propia Ileana Garma. El Consejo editorial de la revista está formado por Verónica Camacho, Cristina Leirana y Angélica Santa Olaya.
En este número de primavera-verano 2015, Manilka ha publicado una entrevista al ilustrador David Lara, un cuento clásico de Rudyard Kipling, poesía visual de Isaac Segura, textos de José Enrique Chávez Zapata, Agustín Cadena, Angélica Santa Olaya, José Luis Justes Amador y Verónica Camacho. Además, la entrega número 9 se enriquece con un notable ensayo del poeta colombiano Wilson Pérez Uribe en torno a mis novelas Copo de Algodón y Querida Alejandría y que se titula La infancia literaria: espirales en torno a Egipto, Roma y la civilización azteca.
| Wilson Pérez Uribe |
Wilson establece una interesante comparación entre la manera de vivir y de ver la infancia en el mundo helenístico de Alejandría y en el mundo azteca de la gran Tenochtitlan. Leer este ensayo es sumergirse en un mundo lejano y al mismo tiempo en constantes humanas.
| Foto: Yolanda Lacarieri |
"Selene y Copo de Algodón coinciden en un amor feliz y dócilmente expresado hacia sus padres, altos gobernantes de grandes imperios, y hacia sus ciudades de origen. Se revela un sentido de pertenencia que en toda infancia se toma como parte fundamental de la concepción de vivir".
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| Copo de Algodón en una de las páginas de la revista |
Utilizando la figura de la espiral, el poeta colombiano nos hace recorrer reductos de las altas civilizaciones mencionadas que han sido poco explorados. Gracias a Manilka podemos disfrutar de este ensayo y por unos minutos, abandonar el presente y convertirnos en curiosos y asombrados viajeros del pasado.
Querida Alejandría en Colombia, entre los mejores libros publicados en 25 años
Posted by María García Esperón![]() |
| En FILIJ 2014 en el stand de Editorial Norma |
Fundalectura – IBBY Colombia celebra sus 25 años publicando Los buenos libros hacen buenos lectores con una selección de 216 títulos que a su criterio son los mejores publicados en los últimos 25 años. Entre ellos se encuentra mi novela Querida Alejandría, Premio Norma Fundalectura 2007, publicada por Editorial Norma en su colección Zona Libre.
Es un inmenso honor que este libro forme parte de esa selección.
Un interesante ejercicio de lectura y escritura creativa realizado por los alumnos del Instituto Libre de Segunda Enseñanza de Buenos Aires, en torno a Querida Alejandría, publicado en la Revista El Lápiz del ILSE, en el número de homenaje a Adolfo Bioy Casares (ex alumno del Instituto) en el centenario de su nacimiento.
Revista El Lápiz del ILSE, Querida Alejandría en las pp. 40 y 41
Revista El Lápiz del ILSE, Querida Alejandría en las pp. 40 y 41
El 9 de noviembre de 2014 fue todo un gusto firmar ejemplares de Querida Alejandría en el stand de la Editorial Norma y en torno a un libro crear, por una hora, esa atmósfera de diálogo y evocación, de memoria y de sueño que se relaciona con los temas de este libro que lleva ya 7 años de camino y ha traído satisfacciones innumerables.
Gracias a Lorenza Estandía y a todo el equipo de promotores de la Editorial Norma, que me recibieron maravillosamente esa tarde que no se olvida.
María García Esperón
Nunc est bibendum, nunc pede libero
pulsanda tellus, nunc Saliaribus
ornare pulvinar deorum
tempus erat dapibus, sodales.
antehac nefas depromere Caecubum 5
cellis avitis, dum Capitolio
regina dementis ruinas
funus et imperio parabat
contaminato cum grege turpium
morbo virorum, quidlibet inpotens 10
sperare fortunaque dulci
ebria. sed minuit furorem
vix una sospes navis ab ignibus
mentemque lymphatam Mareotio
redegit in veros timores 15
Caesar ab Italia volantem
remis adurgens, accipiter velut
mollis columbas aut leporem citus
venator in campis nivalis
Haemoniae, daret ut catenis 20
fatale monstrum: quae generosius
perire quaerens nec muliebriter
expavit ensem nec latentis
classe cita reparavit oras,
ausa et iacentem visere regiam 25
voltu sereno, fortis et asperas
tractare serpentes, ut atrum
corpore conbiberet venenum,
deliberata morte ferocior:
saevis Liburnis scilicet invidens 30
privata deduci superbo
non humilis mulier triumpho.
Traducción de Germán Salinas
Ahora, amigos, debemos beber y danzar alegremente; ahora es tiempo de colmar las mesas de los dioses con los exquisitos manjares de los Salios. Antes de este día era un delito sacar el viejo Cécubo de las bodegas paternas, pues una reina embriagada por su fortuna, de la cual osaba esperarlo todo, con su hueste de guerreros torpes y enfermizos tenía preparada en su demencia la ruina y los funerales del Imperio.
Mas se templó su furia cuando apenas le quedaba una de sus naves libre del incendio, y su ánimo turbado por el vino Mareótico, sumióse en honda postración al llegar César [Augusto] de las costas de Italia, incitando a sus remeros, como el gavilán se precipita sobre la tímida paloma, o el presto cazador sigue la liebre por los campos nevados de Tesalia, para sujetar en cadenas al monsfruo fatal que, anhelante de una muerte generosa, ni temió como mujer el filo de la espada, ni quiso resguardar en puerto seguro su fugitiva escuadra; antes con impávido rostro y sin igual fortaleza, oso visitar su palacio lleno de consternación y coger los ponzoñosos áspides y aplicárselos al cuerpo que había de absorber su veneno, orgullosa de su voluntaria muerte, que quitaba a las naves liburnas la gloria de conducirla como una mujer cualquiera ante el carro del soberbio triunfador.
| Con Andrea en la FIL Zócalo 2012 |
Fuente: Divagaciones de una Poulain
"Lloro sobre el papiro, Alejandría, y hago ilegible la despedida, porque sobre esa mañana de los tronos de oro, sobre esos niños, ese adolescente, esa reina y ese espléndido Imperator pasó el aliento inexorable de la muerte, respetando solamente —¿para qué?— a la dueña de esta mano que te escribe, tu hija, Cleopatra Selene."
Querida Alejandría es un relato epistolar. Selene le escribe cartas a su ciudad conquistada por Octavio (después César Augusto, el primer emperador romano) mientras le cuenta su historia; el libro es el testimonio de Cleopatra Selene, es su vida.
Casi siempre meláncolico, este es testimonio de la hija de la más poderosa y también la más famosa reina egipcia, Cleopatra VII, hoy recordada por la leyenda de su belleza que incluso llegó a cautivar a Julio César, quien concibió un hijo con ella: César Ptolomeo, conocido como Cesarión.
Cleopatra Selene le escribe a Alejandría con un deseo de que trascienda su recuerdo, quiere el que legado de las Cleopatra y los Ptolomeos permanezca vivo.
Roma le quitó todo (a su madre, a su padre, Marco Antonio, y a sus hermanos) pero también la acogió como a su propia hija. Y fue en Roma donde conoció al que más tarde sería su esposo: Juba, rey de Numidia y posteriormente de Mauritania.
Una increíble novela histórica (muy cortita, también) de una increíble autora mexicana: Maria García Esperón. No hay que ir muy lejos para encontrar buenos libros hoy en día, en México tenemos muy buenos escritores... sólo hay que mirar un poco alrededor. (Andrea Poulain)
El anillo de César, una novela publicada por Ediciones El Naranjo con ilustraciones del Sr. No Quiero, es la contraparte de Querida Alejandría. Si en esta el mundo romano es visto a través de los ojos egipcios y el mundo helenístico de Cleopatra Selene, en El anillo de César los 24 capítulos miran el mundo desde los ojos de Roma y su personalidad más conspicua: Cayo Julio César.
El anillo de César se presentará el 16 de agosto de 2012 a las 6 PM en la librería Octavio Paz del Fondo de Cultura Económica y desde esa hora comenzará otra historia, en el curso de la cual tal vez encontremos el modo de unir el principio con el final.
María García Esperón
Los gemelos de Cleopatra
y Marco Antonio
Hallada en un grupo escultórico del Museo de El Cairo
la única representación de hijos que tuvieron la reina egipcia y el general romano
20-o4-2012
El Consejo Nacional de Investigación Italiano (CNR) anunció hoy el hallazgo en un grupo escultórico conservado en el Museo de El Cairo de la única representación de los gemelos, niño y niña, fruto de la relación que tuvieron la reina egipcia Cleopatra VII y el general Marco Antonio.El hallazgo lleva la firma de la egiptóloga italiana Giuseppina Capriotti, quien trabaja para el CNR, y que, en declaraciones a EFE, explicó que se trata de la única imagen que se ha encontrado hasta ahora de los gemelos, Cleopatra Selene II y Alejandro Helios.
Caprioti explicó cómo después de varios años de investigación ha podido publicar un estudio en el que se prueba que los dos niños que aparecen en este grupo escultórico, abrazados y con el sol y la luna sobre sus cabezas son los gemelos que tuvo Cleopatra y que Marco Antonio reconoció como sus hijos.
La escultura que representa a los gemelos desnudos, mide cerca un metro y fue encontrada en un templo dedicado a la diosa Hathor en la ciudad de Dendera y en ellas se puede observar a un niño con el pelo rizado corto y una trenza lateral típica de los pequeños egipcios de la época, mientras que la niña lleva un recogido con un moño que recuerda al peinado con el que se representa a Cleopatra.
La profesora basa sus investigaciones tanto en consideraciones del tipo iconográfico, ya que la escultura puede ser fechada en el periodo del reinado de Cleopatra VII por los detalles estilísticos que aparecen, como desde el punto de vista simbólico. Sobre la niña aparece el símbolo de la luna, que se identifica con el nombre que la pusieron sus padres, Cleopatra Selene, mientras que sobre el niño aparece un sol, que representa su nombre, Alejandro Helios.
"En Egipto la luna era un símbolo para los varones, y el sol para las mujeres, pero hay que tener en cuenta la contaminación cultural griega en la relación de Cleopatra con Marco Antonio", destacó Capriotti. La profesora explicó además como "lo nombres se dieron a los dos niños cuando Cleopatra viajó a Antioquia a ver a Marco Antonio y este les reconoció como sus hijos, porque habían nacido antes del matrimonio, y en ese periodo hubo un eclipse que pudo inspirar el nombre de los niños y de ahí también que se representen abrazados".
Del amor entre Cleopatra y el triumviro romano en el 40 a.C, nacieron tres niños, primero los mellizos y después Tolomeo Filadelfo, pero la única imagen que se tenía de todos ellos era la del rostro de Selene, que fue casada con el rey africano Juba II de Numidia, en Roma, en una moneda y en una escultura.
Sin embargo, de sus hermanos no existía ninguna representación y tras el suicidio de sus padres, tanto Alejanddro Helios como Tolomeo "seguramente tuvieron un triste destino", apuntó la egiptóloga del CNR, que recordó como las posteriores dinastías pudieron acabar con todas las representaciones iconográficas de los herederos de Cleopatra.
Fuente: Público.es
Caprioti explicó cómo después de varios años de investigación ha podido publicar un estudio en el que se prueba que los dos niños que aparecen en este grupo escultórico, abrazados y con el sol y la luna sobre sus cabezas son los gemelos que tuvo Cleopatra y que Marco Antonio reconoció como sus hijos.
La escultura que representa a los gemelos desnudos, mide cerca un metro y fue encontrada en un templo dedicado a la diosa Hathor en la ciudad de Dendera y en ellas se puede observar a un niño con el pelo rizado corto y una trenza lateral típica de los pequeños egipcios de la época, mientras que la niña lleva un recogido con un moño que recuerda al peinado con el que se representa a Cleopatra.
La profesora basa sus investigaciones tanto en consideraciones del tipo iconográfico, ya que la escultura puede ser fechada en el periodo del reinado de Cleopatra VII por los detalles estilísticos que aparecen, como desde el punto de vista simbólico. Sobre la niña aparece el símbolo de la luna, que se identifica con el nombre que la pusieron sus padres, Cleopatra Selene, mientras que sobre el niño aparece un sol, que representa su nombre, Alejandro Helios.
"En Egipto la luna era un símbolo para los varones, y el sol para las mujeres, pero hay que tener en cuenta la contaminación cultural griega en la relación de Cleopatra con Marco Antonio", destacó Capriotti. La profesora explicó además como "lo nombres se dieron a los dos niños cuando Cleopatra viajó a Antioquia a ver a Marco Antonio y este les reconoció como sus hijos, porque habían nacido antes del matrimonio, y en ese periodo hubo un eclipse que pudo inspirar el nombre de los niños y de ahí también que se representen abrazados".
Del amor entre Cleopatra y el triumviro romano en el 40 a.C, nacieron tres niños, primero los mellizos y después Tolomeo Filadelfo, pero la única imagen que se tenía de todos ellos era la del rostro de Selene, que fue casada con el rey africano Juba II de Numidia, en Roma, en una moneda y en una escultura.
Sin embargo, de sus hermanos no existía ninguna representación y tras el suicidio de sus padres, tanto Alejanddro Helios como Tolomeo "seguramente tuvieron un triste destino", apuntó la egiptóloga del CNR, que recordó como las posteriores dinastías pudieron acabar con todas las representaciones iconográficas de los herederos de Cleopatra.
Fuente: Público.es
Querida Alejandría es la novela histórica de María García Esperón que rescata del olvido y la indiferencia de la historia a Cleopatra Selene, hija de Cleopatra VII y Marco Antonio, y junto a ella su mundo.
El libro está dividido en cinco capítulos que se inician con las cinco primeras letras del alfabeto griego. Cada uno de esos capítulos es una carta que Cleopatra Selene le escribe a su ciudad Alejandría, también dividida en cinco barrios denominados por las mismas letras.
La protagonista, de 14 años, comienza su carta con el final, contándole a su ciudad que han decidido casarla con el príncipe Juba. De ahí en más se sumerge en su pasado y en su memoria con el objetivo de comprender qué sucedió con su familia, con su mundo, con su ciudad, ordenar sus ideas y sentimientos y transformar el curso de su historia.
Querida Alejandría:
Hoy cumplo catorce años y me han dicho que voy a casarme.
Te lo escribo con sencillez y con asombro.
Seguir leyendo en La Memoria y el Sol
El libro está dividido en cinco capítulos que se inician con las cinco primeras letras del alfabeto griego. Cada uno de esos capítulos es una carta que Cleopatra Selene le escribe a su ciudad Alejandría, también dividida en cinco barrios denominados por las mismas letras.
La protagonista, de 14 años, comienza su carta con el final, contándole a su ciudad que han decidido casarla con el príncipe Juba. De ahí en más se sumerge en su pasado y en su memoria con el objetivo de comprender qué sucedió con su familia, con su mundo, con su ciudad, ordenar sus ideas y sentimientos y transformar el curso de su historia.
Querida Alejandría:
Hoy cumplo catorce años y me han dicho que voy a casarme.
Te lo escribo con sencillez y con asombro.
Seguir leyendo en La Memoria y el Sol
En
el nombre del libro
Hacia una nueva Alejandría
Por
María García Esperón
En el nombre del libro… Hacia una
nueva Alejandría… ¿Qué hay en estas expresiones, en estas palabras que dan
título a la charla que sostendremos hoy, en una tarde mexicana del siglo XXI y
del incipiente tercer milenio?
Hay mucha historia. Hay esperanza
en la palabra, en la comunicación entre los seres humanos y hay una voluntad
por ir hacia el pasado para traer sus mejores tesoros a este nuestro presente
que nos aparece a veces desorientado, perplejo, hambriento de palabra, de
sueños, hambriento de libertad y de libros.
Los libros, dijo Jorge Luis Borges
y me gusta repetirlo, son extensiones de la Memoria y de la Imaginación. Así,
con mayúsculas: Memoria. Imaginación. Memoria para los antiguos griegos era una
diosa, Mnemósyne y era la madre de las
Musas, por tanto la madre de las artes y de la historia.
Imaginación es la facultad
relacionada con esa capacidad que tenemos los seres humanos de convertir
nuestros sueños en realidad.
Otro poeta, Federico García Lorca,
dijo que los mitos creaban al mundo.
Y el mito es en muchos sentidos un
sueño.
Y el mito es en muchos sentidos una
palabra.
Los sueños y las palabras, queridos
amigos, crean el mundo. O mejor: crean un mundo más pleno, más sensible, más
bello.
En esa creación de mundos bellos,
sensibles y plenos, el instrumento
por excelencia es el libro. Y en su nombre les propongo que hagamos un
viaje en el tiempo y en el espacio y nos traslademos desde el tercer milenio al
primero –unos trescientos años antes del primero-; del siglo XXI al siglo IV
a.C., del fugitivo presente al misterioso pasado.
Y en el nombre del libro brota el
nombre de una ciudad: Alejandría. El faro del mundo antiguo. La Ciudad del
Faro. La Ciudad de la Biblioteca. La primera que justamente podría llamarse la
Ciudad del Libro.
Antes de ser una ciudad, Alejandría
fue un sueño. El sueño de un ser humano excepcional, que se llamó Alejandro y a
quienes sus contemporáneos y la posteridad honraron con el epíteto de El
Grande, el Magno. Alejandro Magno.
Este gran soñador, como han sido
aquellos que nos han entregado el maravilloso mundo en que vivimos, además de
ser príncipe de Macedonia, guerrero por destino y conquistador del mundo, era
un apasionado del libro, que por aquel entonces tenían forma de volúmenes, esto
es, de rollos. Es fama que dormía con los rollos de la Ilíada y con una daga
macedónica bajo la almohada. Las letras y el poema homérico lo impregnaron de
tal modo que su conquista de Oriente se inicia en Troya –en la actual Turquía-
donde dejó una ofrenda en el túmulo de Aquiles. Siempre quiso comportarse a la
altura de los héroes que veneraba, ser digno de los dioses y ser digno de sus
sueños.
Por eso la ciudad que lleva su
nombre, la inmortal Alejandría de Egipto, participa de esta cualidad
misteriosa. Es un mundo surgido de un soñador. Es un mundo surgido de un
nombre. De todo eso que resonaba en el nombre de Alejandro.
En Egipto, donde fue aclamado como
Libertador, navegó de Menfis al Delta y en las proximidades del Lago Mareotis
visualizó el sitio ideal para hacer una ciudad. Estaba tan convencido, miraba
tan bien el futuro, que arrastró a arquitectos e ingenieros en una caminata
frenética: aquí será el mercado, aquí el templo, aquí el camino real. Quería
dibujar la ciudad en el suelo pero no tenía cal, y un hombre le ofreció un saco
de harina. Casi inmediatamente después de trazada sobre la base de la clámide
(capa) macedonia, las aves descendieron a alimentarse y esto se convirtió en un
oráculo. Alejandría alimentará a muchas generaciones de hombres.
Pues ese sueño nos sigue
alimentando.
Alejandro no vio construida su
ciudad. Llegó a ella muerto, momificado en un carro magnífico. Su compañero de
armas Tolomeo, que reinaba en Egipto, logró quedarse con el cadáver real que
todos disputaban, para de este modo hacer sagrada la ciudad de Alejandría, la
nueva capital de Egipto.
Y se construyó una tumba magnífica,
llamada a veces Sema y a veces Soma, que en griego significan respectivamente,
Tumba y Cuerpo. Ya Alejandría estaba dividida en cinco barrios, designados con
las primeras letras del alfabeto griego: alfa, beta, gamma, delta, épsilon, que
tradicionalmente componen por sus iniciales una frase griega: Alexandros
basileus genos Dios ektise genos aeimneton
(Alejandro, hijo de Dios construyó una ciudad memorable).
La ciudad del Faro. La Ciudad del
Museo. La Ciudad de la Biblioteca.
Nunca tantas cosas han sido
pensadas por tantos sabios extraordinarios en un solo lugar: la Biblioteca.
Aristarco de Samos entrevió el giro
de la tierra alrededor del Sol, calculó las distancias relativas entre el sol,
la tierra y la luna. Hiparlo de Nicea vislumbró la precesión de los
equinoccios. Aristófanes de Bizancio edificó el primer diccionario y Euclides
alumbró su geometría. Allí los poetas del mundo helenístico avanzaban
ilusionados y vestidos de blanco para hacer entrega de sus volúmenes. Allí
pasaron admirados Julio César, y Augusto y ahí y sólo ahí se tradujo la Biblia
al griego.
La Biblioteca… ¿qué era, que no es
la biblioteca sino un diálogo con la cultura? El diálogo no se puede destruir,
no se puede quemar. Cuando los árabes tomaron Alejandría en el siglo VII la
cultura grecorromana estaba exangüe. Ya los cristianos habían despedazado a la
matemática Hypatia y arrancado las inscripciones jeroglíficas del templo de
Filoé.
Dijo Bernard Shaw en su obra
“Antonio y Cleopatra” que la Biblioteca de Alejandría es la Memoria de la
Humanidad. Esta Memoria es sagrada, ¡sigue siendo una diosa! En su nombre y en
el del libro volvamos de este viaje de palabras que hemos hecho, retornemos de
los orígenes deseados y contemplemos desde el siglo XXI y el albor del Tercer
Milenio la posibilidad de una nueva Alejandría, brotada también de un sueño, y
hecha a la medida humana, como la antigua fue trazada siguiendo el contorno de
la capa de Alejandro.
Hace 7 años, yo le escribí en forma
de novela una larga carta a Alejandría, a una ciudad sumergida, a una
Biblioteca quemada, borrada o hundida, a un faro de ojo ciego. Esa carta siguió
un camino que yo solamente podría describir como mágico: ganó un concurso
internacional, se convirtió en un libro, fue distribuido en varios países
latinoamericanos y se llama precisamente “Querida Alejandría”, uno de los
libros que conforman la selección del proyecto “Libros Libres” que hoy me trae
ante ustedes. Este libro ha transportado mi sueño y lo ha puesto ante los ojos
de muchos jóvenes, principalmente, a los que he podido transmitir mi amor por
Alejandría, por su biblioteca, por su conocimiento y por su poesía. Quiero pensar (y quiero soñar) que todo
esto construye una nueva Alejandría donde no hay fronteras ni barreras ni
guerras ni incendios ni destrucción de bibliotecas, sino un diálogo que
construye humanidad.
Un sueño es un acto íntimo. Surge
de la interioridad más profunda, de ese lugar donde duermen y se alimentan
nuestros anhelos, nuestros deseos. No hace falta ser ni famoso ni poderoso ni
personaje histórico para que ese acto íntimo que se llama sueño se ponga en operación y nos entregue y
entregue a los demás un mundo nuevo y esperanzado, una nueva Alejandría.
En el nombre del sueño y en el
nombre del libro, muchas gracias.
*Conferencia pronunciada en el Auditorio de Bancomer para el lanzamiento del programa Libros Libres, auspiciado por Ediciones El Naranjo, en la institución.
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| La presentación a cargo de Raúl Henry |
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| Con Angélica Antonio y Raúl Henry frente a los libros libres |
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| Con Ana Laura Delgado y Raúl Henry |
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| Con Nora Patricia, doctora en medicina y lectora impresionante. |
Querida Alejandría en el paquete de premiación de La Juventud y la Mar 2011
Posted by María García EsperónComo parte del paquete de libros que se entrega a los ganadores del Concurso La Juventud y la Mar, ha sido entregada a sus destinatarios la novela Querida Alejandría, gracias al Departamento de Comunicación Social de la Secretaría de Marina y al Maestre David Agustiniano, que han hecho llegar a los jóvenes ganadores del primer, segundo y tercer lugar en toda la República, una selección de obras literarias. Gracias a los organizadores por hacer más grande este sueño de letras y hacer que el libro llegue a muchos buenos puertos.
Para Alejandro Helio, su brillo de sol, y para María su descubridora en nuestro (o en todo) el Tiempo.
Enrique Pérez Díaz.
Alguien te ama
sin que sepas
alguien pena de amor
alguien que sueña
cuando te inventa
sin encontrar la ocasión.
Alguien te ama,
no lo olvides,
alguien que ya te soñó
mientras quimera seas
de alguien, eterno,
vivirá tu corazón…
Alguien te ama
y desespera
en la noche sin canción
y que siempre perdido
va y busca el ocaso
aunque le traiga tu adiós…
Alguien te ama,
no lo olvides,
alguien que ya te soñó
mientras el sueño seas
de alguien, por siempre,
vivirá tu corazón…
(C) Enrique Pérez Díaz
Voz: María García Esperón
Música: Alexandria. L. Einaudi
MMXI
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